Acerca del título del blog

24 09 2007

Desde que empecé mi primer proyecto, a los 21 años, estuve relacionado con la tecnología, internet, software, ahora publicidad online, etc. Pero para resumir Internet & Tecnología.

Creo que recién a los 23 o 24 años, me empecé a preguntar cual era mi modelo de negocios, de que manera iba a ganar plata y podía lograr que mi proyecto crezca. 5 años después de pensar y pensar, hacer cuentas y soñar despierto decidí que tenía que escribir este blog para compartir mis conclusiones.

NO EXISTE UN MODELO DE NEGOCIOS!.

Bueno, suena un poco exagerado, no? Mi punto es que si estás pensando en ”el modelo”, seguro estás en un negocio tradicional de servicios o de productos, entonces lo que te recomiendo es estudiar para administrarlo eficientemente. No reinventes la rueda, copiá el modelo de alguna otra compañía exitosa no saques el ojo de la administración del negocio y adelante.

Desde los 90′ y más aceleradamente en estos últimos 5 años la tecnología y las formas de hacer negocios en internet aparecen debajo de cada piedra, tal es así que cuando está madurando una idea o doy los primeros pasos firmes sobre un proyecto, descubro algo nuevo y más divertido. Esto no quiere decir que no haya un rumbo y un foco, o “una misión”, pero si que cada vez el modelo cambia más rápido.
Internet es cada vez más accesible, cada vez tiene más velocidad y las personas se van habituando a ella lo cual la convierte en un medio con nuevas posibilidades. Lo mismo está pasando con la tecnología movil que viene muy bien y creciendo, en comparación, más rápido que internet. En este aspecto hoy todos tienen una nueva oportunidad de ser “first movers”, luego vendrán los grandes a poner el dinero, pero ahora hay que aprovechar la movida y explotar nuestras ideas y pasión.

Entonces decidí escribir este blog, para contarles mi experiencia sobre esta cuestión del modelo de negocios. Como soy un tipo obsesivo siempre he concentrado mis esfuerzos en hacer cada vez mejor lo que hago, con el fin de hacer el negocio más rentable y de mayor volumen.

Pero al final caí en la cuenta de que mi ansiedad no pasa por ahí y que es una idea utópica de los años 50′. Empecé a escuchar con más atención las oportunidades que andaban dando vueltas por ahí y con un negocio más o menos en funcionamiento se hace mucho más fácil empezar a soñar.

Así que en está unión de factores y cruce de cables entendí finalmente que para un entrepreneur la pasión no se encuentra en seguir dando vueltas hacia la eficiencia. Esa tarea se es imprescindible y nunca termina (todo siempre se puede mejorar), asi que he optado por delegarla y dedicarme a construir nuevos negocios.

Cuando uno empieza a ver más allá del día a día son miles las opciones que aparecen alrededor del core business. Desde cuestiones que tienen que ver con la atención, la capacitación de los clientes, el asesoramiento hasta el desarrollo de nuevos productos y servicios que surgen de las necesidades generadas por el primero.

Por eso me animo a decir que NO EXISTE UN MODELO DE NEGOCIOS, por que las puertas que se abren son infinitas si uno presta atención y se arriesga a encararlas. Lo mejor que puedo hacer es estar atento a las nuevas oportunidades y nunca matar las ideas. A partir de un modelo puede surgir uno nuevo y el “gran negocio” justamente es la unión y convivencia de todos esos entre sí. Y lo mejor de todo esto es que por ahora en Internet el capital no es lo más importante.

Ahora el desafío pasa por que cada construcción de un nuevo negocio no lapide el anterior ni le quite el flujo de fondos necesario para el propio crecimiento. Es importante en este sentido marcar los puntos claves, armar un equipo acorde a la situación y no perder el control de los objetivos. Una vez que logré reducir el tiempo que yo debo invertir al mínimo indispensable y tengo la confianza necesaria en las personas que quedan a cargo para que no pierda la escencia, ese es el momento para emprender un nuevo rumbo. Las cosas a medias o delegar sin entenderlas terminan convirtiendose en castillos de naipes.

My point “Estar atento, y si confías en que puede funcionar, hay que hacerlo!”.





Time is money

18 09 2007

Sin duda uno de los recursos más dificil de administrar en los proyectos que me tocó estar, es el tiempo. Si bien otro recurso limitado para la mayoría de los entrepreneurs es la plata, siempre hay forma de ingeníarselas. Pero el tiempo no se puede multiplicar ni pedir prestado, el día tiene 24hs por más que lo quiera estirar.

Claro, pero también podríamos contratar gente, y delegar! Y así nuestras manos y cerebros se multiplicarían x2, x10, x100.

En verdad cuando uno emprende un proyecto va haciendo camino, uno sigue su intuición y a veces va a ciegas u otras veces simplemente “me gusta hacerlo a mi manera” (el paradigma de mi obsesión). El tema es no caer en la trampa.

Y cual es la trampa?

Siempre me gustó verme a mi mismo como una persona ocupada y llena de proyectos. Dicen que la realidad es lo que te crees. Y así yo caí y sigo cayendo en la típica frase “no tengo tiempo” cada vez que algo se sale de los planes.
La lección fue díficil y así todo no definitiva, pero por lo menos ahora soy consciente de eso y si bien sigo cayendo en la trampa, cada vez que me doy cuenta lo que acabo de decir puedo detenerme a pensar -por que lo dije?.
En verdad siempre tengo tiempo para lo que quiero hacer, simplemente tengo que decidir que es lo que quiero and “just do it”.

Un desafío interesante me hizo comprender el valor del tiempo y como administrarlo cuando es verdaderamente escaso y sobre todo cuando eso se suma a la falta de efectivo. Este proceso me enseñó a esquivar esa trampa y a crear mi propia realidad.

Hace un par de años me tocó tomar el control de un proyecto que venía en números rojos hacía tiempo, con un equipo muy chico que además estaba un poco desgastado por lidiar con una infraestructura y un proyecto que no hacía píe.

En ese momento decidí tomar lo que había y pensar en ello como la posiblidad de un inicio de cero en vez de analizar los problemas. Básicamente junté a los miembros del equipo y empezamos a trazar el camino desde el día uno. De esta reunión realmente surgió  una oportunidad cuando más de la mitad del equipo me comunicó que dadas las circunstancias decidían dejar la compañía.

Bueno, ahora sí, estábamos de cero o casi, por que del otro lado de la historia los clientes a quienes le prestábamos servicios no paraban de llamar con quejas y problemas. Se estaba gestando la tormenta perfecta. Había que tomar una decisión rápido, pero también tenía que ser una decisión acertada ya que de lo contrario la cosa se iba a poner peor. Opté por tomarme una semana para trazar el plan.

Esta vez tuve que aprender a administrar mis tiempos y los del proyecto, estaba entre salir corriendo a atender las quejas de nuestros clientes o resolver las cosas de manera definitiva. No estaba loco, así que decidí dejar sonar el teléfono hasta que pudiera dar una respuesta segura.

A la semana había ideado un plan y al mes habíamos formado un equipo de 5 personas rescatando algunos de otras áreas de la empresa que tenían ganas de hacer un cambio y contratando a otros.

A partir de allí los objetivos y las premisas eran simples y claros, cada uno tenía una única tarea, tenía que llevarla adelante y nuestro capital éramos nosotros mismos.

Este fue otro punto importante, ya que en base a las metas que planteaba nuestro plan armé un objetivo muy claro para cada persona y un tiempo límite para alcanzarlo, no había distracciones, ni otras prioridades, todo lo demás simplemente no importaba.

La verdad es que cuando digo “no importaba”, no es que realmente fuera así pero dado los recursos y el tiempo que teníamos para encarar todos los temas, había que elegir cual atacar y el resto descartarlos y no perder el tiempo por más crítico que fuera, debíamos seguir a toda costa el plan definido y cumplirlo para que el resultado fuera exitoso.

6 meses más tarde habíamos logrado el objetivo y las aguas estaban calmas. Habíamos establecido una política de atención al cliente y tableros de comando, habíamos renovado toda la infraestructura tecnológica sin perjudicar el negocio y habíamos reformulado los precios y planes recategorizando a todos los clientes que decidieron acompañarnos.

Al año de haber tomado el desafío el proyecto no sólo era rentable sino que había triplicado sus ingresos.

Claro que después de semejante corrida y tanto trabajo duro, el equipo se fue reacomodando a sus viejos puestos y otros consiguieron importantes posiciones en otras empresas un poco apoyados por la experiencia vivida. Y allí comenzó otra historia….





Lo divertido es seguir inventando

15 09 2007

Muchas veces me pregunto (a veces varias al año) ”Y, como llegué hasta acá?” refiriéndome a mi carrera laboral / profesional / entrepreneur.

Cuando me hago la pregunta automáticamente viene a la memoria la imagen del momento en que estaba en la cocina de mi casa a punto de cumplir 18 años y terminando la secundaria. Tenía que elegir que carrera iba a seguir, y la verdad en ese momento me lo tomaba muy en serio y como algo que iba a definir mi camino para el resto de la vida. Pero realmente era un dilema, por que sabía lo que quería hacer, pero no sabía que quería estudiar.

En aquel tiempo, estaba enfrascado en escribir algunos cuentos cortos y novelas, me encantaba también desarrollar juegos de computadora o programas para facilitarme alguna tarea, también soñaba con “leer” la mente de las personas aunque me costaba mucho relacionarme. La contabilidad me resultaba la matería más facil y casi un hobbie, pero me parecía muy agresiva la idea de pasarme la vida viendo balances.

Básicamente que hice. Agarré la guía de carreras universitarias y la leí un par de veces. Descarté las carreras que si o si no iba a seguir (medicina, abogacía y arquitectura ) y anoté cerca de 5 carreras que si me interesaban en una hoja. Después recorté los nombres de cada una, los hice un bollo y lo heché a la suerte.

Entre Economía, Psicología, Comunicación, Cine y Tecnología, 2 de 3 salió la última.

Lo que creía, era que cualquiera de estas carreras me dejarían tiempo libre para hacer realmente lo que quería: escribir, inventar y aprender a partir de relacionarme con las personas.

Entonces luego quedaba elegir la Universidad, la cual debía estar al alcance de mis posibilidades, darme tiempo para trabajar y un rato para mi vocación….

En Diciembre del 96 estaba trabajando de cadete en una aseguradora multinacional de origen italiano y en marzo del 97 empezaba mi primer año en la Facultad de Ingeniería de la UAI.

Muchas cosas pasaron del 97 al 2000 pero la cuestión es que para comienzos del milenio había dejado la facultad y mi último trabajo para dedicarle tiempo completo a mi propia empresa que ya tenía 10 clientes y 3 empleados.

La cuestión es que cada vez que me pregunto “Y… como llegué hasta acá?”, creo que estaba predestinado, podría haberme tocado Psicología o Cine en vez de Tecnología pero mi vocación era emprender mi propio camino y no dejar de pensar en que hay de nuevo para hacer ahora.